La noche estaba estrellada pero con una oscuridad inmensa.
Perfecta para un día de guardia.
Vronsky salió de su
alojamiento y empezó a caminar por todo el sector. Cada paso que daba le
pesaba cada vez más, sentía que su cuerpo ya no obedecía a su mente y que su
alma se le desprendía de su ser, y no era la primera vez que esto sucedía. Esto
se le volvió tan habitual que hasta sabia como sacar esa sensación. Pensar en
Ana.
Habido momento en los que Vronsky se arrepentía en haberse
ofrecido de voluntario en este revuelto ya que aún no conseguía la anhelada
muerte que buscaba pero si encontraba recordar más los momentos y todas las
sensaciones que llego a vivir con su difunta Ana Karenina.
Lamentablemente para el aquellos disturbios de serbia contra
Turquía no procedieron a más y en ninguno de los enfrentamiento se cumplió su
objetivo. Finalmente termino y todos tenían que retornar con sus familias sin
embargo Vronsky no quería volver donde su madre ya que ella en algún momento
antes de la tragedia no se comportó de una forma adecuada con la persona que él
amaba. Así que él se hospedo en un pueblo muy pequeño de nombre poco conocido y
decidió pasar el resto de su vida ahí, recordando a Anna ya que después de
tantas noches él ya se había dado cuenta que jamás se apagaría el amor hacia
ella.
En el transcurso de su vida en aquel pueblo tuvo bastantes
oportunidades de rehacer su vida con mujeres realmente hermosas pero el cada
vez que veía unos labios rojos, una cabellera con olor a flores y la sensación de
tranquilidad recordaba sus amaneceres junto a Ana y eso hacía que él se negara
ante cualquier oportunidad ya que sentía que la traicionaba.
Habían días en los que Vronsky evitaba comer para poder
reunirse de una vez con ella pero pensaba que a Karenina no le agradaría que el
sufriera .Cada acción que el realizaba lo hacia pesando si sería con el
consentimiento de ella.
A pesar de todas las noches que la lloro él no podía sacarla
de sus pensamientos; sin embargo un día enfermo y no la tenia a ella para que lo cuidara.
A motivo de ese simple resfriado cayo totalmen y no
exactamente por los insignificantes síntomas, sino porque su mismo ser desde
hace mucho ya no quería vivir.
El fallecio poco después de que enfermo pero no tengo la
menor duda de que su amor no murió al igual que aquellas personas cuando no
dicen lo que sienten, aquellas personas que no llegan a despedirse, aquellas
personas que no se arriesgan a un nuevo
comienzo. Su amor se vuelve eterno.
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